Cinco días en Milán

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Milán, Milán… La ciudad de la que todo el mundo me habló mal antes de llegar allí dispuesta a vivir un año de mi vida como estudiante. Que si Milán es una ciudad fea, que si no parece Italia, que si los milaneses son unos antipáticos… Nada, hoy voy a desmentir esos rumores y os ofrezco una serie de planes en esta encantadora ciudad para que os sorprenda y os guste tanto como a mí.

DÍA 1: Centro y Moda

El primer día aconsejo aprovechar para ir al centro y conocer el corazón de Milán. Es importante estar atentos a bolsos, carteras y cámaras de fotos en esta zona. Aunque sea el punto más turístico de la ciudad, merece totalmente la pena desplazarse hasta la Piazza del Duomo para admirar la catedral. A pesar de haber visto el increíble monumento mil veces en fotos, la primera vez que estuve allí salí del metro y mi cabeza fue alzando la vista cada vez más, sorprendida por la belleza del edificio. Para mí era como si alguien hubiera pintado esa fachada en el aire, dejando una especie de misterio para los transeúntes y curiosos que pasaban por allí. Se puede subir a la parte de arriba, donde hay una especie de terraza (13€ en ascensor y 8€ si subes las escaleras) desde donde se pueden admirar las vistas y ver más de cerca La Madonnina dorada, la estatuilla de la Asunción y símbolo de la ciudad.

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Justo al lado del Duomo encontraremos las Galerías de Vittorio Emanuele II, donde si os fijáis, todos los carteles de los negocios están en negro y dorado. Allí dentro están las tiendas más caras y lujosas del mundo de la moda, aunque hay hasta un Burger King (pero con sus letras en negro y dorado). Dentro de la toroGalería, en el suelo, tenemos que pasar por el mosaico del toro. Es tradición apoyar uno de nuestros talones en sus genitales y dar una vuelta sobre nosotros mismos para que nos traiga suerte.

La Galería conecta la Piazza Duomo con la Piazza della Scala, donde se ubica el famoso Teatro de La Scala, en el que se estrenaron muchas importantes óperas. Si no podemos permitirnos contemplar una de las óperas o ballets, cuyos precios superan fácilmente los 50€, siempre podemos visitar el Museo que hay dentro del teatro. La visita cuesta 6€ y se puede ver la sala del auditorio desde uno de los palcos de terciopelo rojo. Otro museo interesante a visitar es el Museo del Novecento, al otro lado del Duomo.

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Imagen de J. Halun

 

Marthie D

Imagen de Marthie D

No muy lejos de allí, no os podéis perder los panzerotti, una media luna de pan frito relleno de deliciosa mozzarella y tomate. Aunque son típicos del sur, para mí los que preparan en Luini (Via Santa Radegonda, 16) son los mejores que he probado. Por lo general hay bastante cola, pero avanza rápido y merece totalmente la pena (sobre todo para amantes de la gastronomía italiana como yo). Coges tu panzerotto y te lo comes sentado en la calle. ¡Buonissimo!

 

 

Si en algún momento del viaje queremos formar parte del mundo de la moda milanesa, siempre podemos ir de compras. Muy cerca de la zona del Duomo, está el llamado “quadrilatero della moda”, cuya calle principal es Via Montenapoleone, famosa por ser la más elegante y cara de Milán. Allí encontraremos las tiendas más exclusivas, firmas de alta costura y buenas marcas. Paseando por allí es habitual cruzarse con modelos, hombres vestidos a la última, joyas, lujo… Los italianos tienen fama de cuidar mucho su imagen y en esta zona de la ciudad podemos corroborarlo.

Sin embargo, en el caso de que no os vaya tanto la alta costura, podemos optar por Via Torino, también muy céntrica. En esa calle encontramos las tiendas de toda la vida, más asequibles y menos peligrosas para el bolsillo. Es bonito pasear por allí, ya que a menudo se cruzan los tranvías de Milán que llenan las calles de ese agradable caos y confusión típico de las ciudades de Italia.

DÍA 2: Historia, arte y naturaleza

El Castello Sforzesco es uno de mis sitios preferidos en Milán. Antes de llegar, podemos hacer una parada en Piazza degli Affari (Metro Cordusio) y observar la curiosa estatua de
la que presume la plaza. Esta plaza es famosa por las actividades financieras italianas que se llevan a cabo en sus edificios, ya que es aquí donde se ubica la Bolsa de Milán, símbolo de la economía milanesa.o.255027“L.O.V.E.” o también llamada “Il Dito” (“El Dedo”) es el nombre de la estatua que preside la plaza y declaro totalmente obligatorio hacerse una foto junto a ella. En realidad, esta estatua simboliza una mano haciendo el saludo fascista a la que le faltan todos los dedos menos el corazón, un gesto irónico obra del artista Maurizio Cattelan.

Una vez hecha la foto proseguiremos en dirección al Castello Sforzesco (Metro Cadorna, Cairoli), aunque también podemos ir caminando desde Piazza Affari. El castillo fue construido en el siglo XV, y tras siglos de historia es ahora una institución cultural y turística. La entrada al castillo es gratuita, pero también tiene una zona de museos con exposiciones temporales, muestras y eventos a los que podremos acceder por unos 6€. Pasear por el castillo y empaparse de las historias que esconden sus muros es todo un placer. El Castello Sforzesco fue, entre otras cosas, la enfermería donde acudían los soldados heridos durante los años de dominio español.

Tamas Kolos-Lakatos

Imagen de Tamas Kolos-Lakatos

Pero sin duda, lo mejor del castillo es lo que se encuentra en el exterior: el Parco Sempione. Un pulmón verde en medio de la ciudad, alternativa para desconectar del caos, coches y ruidos. Sobre todo cuando hace buen tiempo, el parque se abarrota de gente haciendo picnic, deportistas, animales, músicos ambulantes. Se respira un aire de buenrollismo y felicidad muy recomendable. Tumbarse en el césped y disfrutar del sol y de las conversaciones en italiano, tan bonitas, tan sonoras… 

En la iglesia de Santa Maria Delle Grazie,  a 10 minutos a pie desde el castillo, está el famoso cuadro de Da Vinci, “La Última Cena”. Para verlo hay que reservar con meses de antelación y se ofrecen precios por unos 30€ (menos para los estudiantes) en los que se incluye el cuadro y la entrada a algún museo de la ciudad. Más abajo te explico una alternativa más barata por si te quedas sin ver este cuadro…

Después de la siestecita y de relajarnos en el Parco Sempione, toca visitar uno de los barrios más bohemios y artísticos de Milán. El barrio de Brera (Metro Lanza) es encantador, con sus callejones empedrados, restaurantes con terraza y luces tenues y los puestecitos callejeros en los que puedes pedir a adivinos que te echen las cartas y te revelen tu fortuna. Una amiga y yo nos decidimos por la mujer más estrambótica de todas y la verdad es que nos reímos muchísimo. Este barrio esconde cantidad de galerías de arte y tiendas de ropa de estilo más alternativo, genial para pasear tranquilamente hasta el anochecer, cenar en alguna de las múltiples terrazas y tomarse una copa por ahí.

François Philipp

Imagen de François Philipp

Además en este barrio se encuentra la Pinacoteca de Brera, un museo que contiene algunas de las mejores colecciones de pintura italiana, con obras de Rafael y Caravaggio. El precio es de 10€, aunque si eres menor de 18 o mayor de 65 años cuesta 7€.

DÍA 3: CEMENTERIO Y “LE COLONNE”

Aunque de primeras suene un poco raro, un bonito plan en Milán consiste en visitar el Cementerio Monumental. El Cimitero Monumentale no es un cementerio cualquiera, es más un “museo al aire libre”, según los milaneses. En él se enterraban a personas de las familias de más alto status y cada tumba o mausoleo pretende ostentar las riquezas que poseía cada apellido. Por ello, los monumentos funerarios son verdaderas obras de arte, que reflejan distintos estilos y concepciones histórico-culturales. Existen visitas guiadas para conocer más datos del cementerio, aunque yo prefiero pasear tranquilamente por el extenso terreno, leer los nombres de antiguas familias milanesas e imaginar cómo fueron sus vidas.

Para llegar se puede ir en metro y bajar en la parada Porta Garibaldi y desde allí observar el rascacielos más famoso de Milán: la torre Unicredit. En ocasiones las vistas panorámicas que ofrece de la ciudad se abren al público de forma gratuita. Alrededor de la torre encontramos una de las estaciones ferroviarias, además de una zona peatonal con terrazas, fuentes y gente paseando tranquilamente.

Des acercarnos a Corso Como, una calle en la que la moda y la vanguardia se unen para mostrarnos los sitios más modernos elegidos por celebrities y artistas de todo tipo. Esta calle está plagada de sitios para hacer “aperitivo”, el mejor invento de los italianos: por un precio que gira en torno a los 10€ tienes un buen cóctel y una gran variedad de platos para comer. Es más un plan de noche, a partir de las 19.00h más o menos encontraréis sitios abiertos. No os dejéis engañar por la palabra aperitivo, es una cena con la que quedas más que saciado. 10 Corso Como, situado en la misma calle, es un lugar muy especial con una preciosa terraza interior para tomar algo, galerías de arte, exposiciones y tienda de objetos extraño.

Por la tarde, podemos dirigirnos hacia una placita muy agradable llamada coloquialmente “Le Colonne”, por las columnas de estilo corintio de uno de sus laterales. Llegar en metro es un poco más complicado, pero muchos tranvías y autobuses pasan por allí (2, 3, 14, 94). En esta plaza, donde cada noche cientos de jóvenes se reúnen para tomar algo y salir de marcha, encontramos la iglesia de San Lorenzo, que a primera vista puede pasar desapercibida. Sin embargo, si entramos podremos observar gratuitamente en uno de sus muros un fresco realizado por un alumno de Da Vinci en el que se representa la Última Cena. Es totalmente gratuito y de mucho interés, ya que es una réplica del original a la que se puede acceder sin tener que reservar. Además la iglesia cuenta con diversas capillas pequeñas, entre las que destaca la de Sant’Aquilino. Por un precio de 3€ (menos si eres estudiante) puedes acceder a la capilla en la que se conservan hermosos grabados en mármol, mosaicos antiquísimos y los restos del santo. Me llevé una grata sorpresa al conocer un poco más en profundidad esta sencilla basílica.

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Imagen de Francesca McCloskey

Una de las calles que llega a la plaza de Le Colonne es el Corso Ticinese. Varias tiendas más alternativas presiden esta calle, donde podemos comprar pulseras, anillos, pendientes de plata… Pero con un estilo más “hippie”. Cuando caiga la noche estamos en una de las mejores zonas para salir a tomar algo.

DÍA 4: ESCAPADA DE MILÁN

Si tenemos tiempo, un día se puede aprovechar para conocer alguna de las ciudades cercanas a Milán. El transporte en tren es cómodo y económico y los viajes son de corta duración. Mis recomendaciones son:

  • 10257746_537349759706821_452479209418241677_oVerona: los trenes salen desde la Stazione Centrale (muy bonita, por cierto). Es la ciudad de Romeo y Julieta, se puede visitar la casa de Julieta, la famosa estatua y dejar escrita una declaración de amor en una de las paredes. También está la Arena de Verona, un anfiteatro romano en el que se realizan famosas óperas.
  • Stazione Centrale
  • Precio: a partir de 12€ (un trayecto)
  • Duración: 2h el barato, 1’5h el caro.

 

  • Giuseppe

    Imagen de Giuseppe (Flickr)

    Bérgamo: está dividida entre la Città Alta, encima de una colina y la parte más antigua, llena de callejones; y la Città Bassa, más moderna, con calles amplias y negocios. Las dos partes están conectadas por un funicular, que te lleva de una parte a otra en 5 minutos. El Duomo, la iglesia de Santa Maria Maggiore y la Capilla Colleoni, “imperdibles”.

    • Stazione Porta Garibaldi/Stazione Centrale
    • Precio: en torno 5# (un trayecto)
    • Duración: 50 minutos

 

  • 10271413_537348543040276_6102087295826125574_oLago di Como: el famoso lago de Como, donde George Clooney se compró una casa, está solo a 50 km de Milán. Se puede alquilar una barquita o un velomar y tomar el sol navegando por tu cuenta o tomar un ferry que te da una vuelta, pero es más caro y lento. El pueblecito de Como es muy acogedor. Para obtener unas vistas inolvidables, se puede coger el funicular hasta Brunate.
    • Stazione Porta Garibaldi/Stazione Centrale/Stazione Cadorna
    • Precio: 4’50€ (un trayecto)
    • Duración: 1h-1’5h

DÍA 5: PASEOS TRANQUILOS Y GASTRONOMÍA

Quinto día, poco nos queda ya por recorrer. Un lugar que podemos visitar es la llamativa iglesia de Sant’Ambrogio (Metro S. Ambrogio). A pesar de los daños sufridos durante la guerra, la iglesia se conserva estupendamente. Llama la atención la parte exterior, ya que no presenta la arquitectura común de iglesias, sino que tiene dos torres de ladrillo y distinta altura. Es interesante pasear por allí y visitar los restos de algunos mártires que se conservan en el interior.

IMG_5059Si continuamos la ruta hacia el sur, llegamos a uno de mis sitios preferidos para comer en Milán. A 10 minutos caminando (una parada de metro, S. Agostino), hay un pequeño restaurante llamado “C’era una volta una piada” (Viale Coni Zugna, 37). ¡Hacen unas piadinas riquísimas! Te acercas, pides la piadina que más te guste, escoges tu bebida y te sientas en una larga mesa que compartes con cualquier comensal. Están buenísimas…

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Naviglio – Imagen de Francesco Cirigliano

No nos podemos ir de Milán sin conocer el Naviglio. Es uno de los canales que existían en la ciudad, ideado por el mismo Leonardo Da Vinci, que se utilizaba para transportar el mármol con el que se construiría el Duomo. pizzaHoy en día es una zona con muchísimo encanto, llena de restaurantes y bares de copas. Pasear por aquí al anochecer es precioso, se llena de gente que va a disfrutar de una buena velada.
Hay barcos flotantes en el canal donde se puede cenar y para mi gusto los mejores sitios de aperitivo: el Manhattan, el Spritz, el Jab… También hay una pizzería a la que me gustaba mucho ir, pero eso sí, cuando empieza a hacer buen tiempo más vale reservar antes, porque si no toca esperar bastante rato y es un poco caótico. “I Capatosta”, esta pizzería auténticamente napolitana se encuentra en la Via Alzaia Naviglio Grande, 56.

Muy cerca de allí, también podemos visitar la Basílica de Sant’Eustorgio, situada en la plaza de mismo nombre. No es muy conocida pero alberga muchas curiosidades: se dice que contiene restos de los Reyes Magos que el mismo San Eustorgio transportó desde Constantinopla.

Para terminar estos maravillosos cinco días, os propongo un plan muy dulce: probar las delicias de la mejor heladería de Milán, la Gelateria della Musica (Via Giovanni Pestalozzi, 4), a 5 minutos del Naviglio con el tranvía número 2. A veces también hay mucha cola, pero avanza rápido y los extraños sabores que tienen no te dejarán indiferente. Helado de cheesecake, de albahaca, de pan con mantequilla y mermelada, muchos tipos de chocolates, de frutas naturales… Y los clásicos de toda la vida. ¡Delicioso!

Si en alguno de los días os habéis quedado con ganas de salir a alguna discoteca, las más conocidas son la Hollywood, Alcatraz, The Club, Just Cavalli, Il Gattopardo, Punks Wear Prada…

Si tenéis cualquier duda o creéis que falta información, no dudéis en comentar y aportar lo que queráis. Disfrutad de Milán, es una ciudad fantástica…

Buon viaggio!

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